Las Dolomitas

Italia, 29 de junio al 4 de julio de 2017

Nuestro viaje por Las Dolomitas comenzó semanas atrás en España cuando nos dimos cuenta que la mayor parte de los refugios de montaña estaban totalmente reservados durante la temporada en la que íbamos a estar. Fue una gran decepción ya que esperábamos explorar la región en una caminata de entre 6 y 7 días, pero al mismo tiempo fue un inconveniente que nos abrió otras oportunidades.

Decidimos entonces rentar una carro a nuestra salida de Venecia y visitar diferentes zonas de la región haciendo caminatas diarias y durmiendo en alguna casa de los pueblos aledaños. Fue así como un 29 de junio, tras manejar por cerca de dos horas y media desde Venecia, llegamos a Venas di Cadore, uno de los lugares clásicos para conocer las famosas Tres Cimas, símbolo natural de la región.

Nuestro cuarto de Airbnb parecía el lugar perfecto que nunca quisiéramos abandonar. En un ático, con el techo bajo, un amplio espacio y una perfecta vista a las montañas, hacían muy tentador pasar los días allí sumergido en lecturas, contemplando el paisaje y sintiendo el aire frío de las montañas que tanto venimos a buscar. Pero no. La región es grande y por más meses que tengamos para nuestro viaje, siempre parece que el tiempo nunca es suficiente para satisfacer nuestros ambiciosos planes.

Muy temprano en la mañana siguiente, salimos con buenos implementos para una larga caminada y, tras cerca de hora y cuarto manejando y pagar un costoso parqueadero de 24 euros por día, llegamos al Refugio Auronzo, para hacer el circuito de 10 km que da la vuelta por las famosas formaciones de piedra “Tre Cime”. El recorrido estaba completamente marcado y rápidamente nos llevó hacia los refugios Lavaredo y Locatelli, los cuales, en el más perfecto orden, lucen renovados, con cocina, cómodas habitaciones y restaurante en el que sirven un buen café al mejor estilo italiano. Durante el recorrido, también pudimos apreciar los bunkers hechos por los soldados durante la Primera Guerra Mundial,  cuando Italia se enfrentó a Austria y tras la cual se dio el nacimiento del fascismo y la llegada de Mussolini al poder. Algo que para bien o para mal, cambiaría la historia de este país para siempre. Mientras recorríamos las intrincadas cuevas, situadas en las colinas más empinadas, podíamos imaginar la vida de aquellos soldados que, exponiendo su vida, tenían que afrontar las duras condiciones climáticas de la región.

El recorrido terminó antes de lo planeado con un largo pero hermoso ascenso hacia el refugio Auronzo en donde a pesar de contar con un día principalmente nublado, pudimos apreciar por algunos instantes las tres majestuosas rocas que inertes fueron la escuela de entrenamiento del mítico montañista Reinhold Messner y se han dado el lujo de ser las protagonistas en innumerables postales.


Circuito Tres Cimas

Con ganas de más caminatas, buscamos, en la mañana siguiente un sendero más largo. Escogimos el circuito del Lago di Sorapis que comienza al borde de carretera en un lugar llamado Paso Tres Cruces. En esta ocasión, el camino se tornó mucho más interesante que el día anterior. El ascenso hacia el refugio Vandelli estuvo colmado de hermosos paisajes con una vista excepcional del cañón. Una vez arriba, el Lago di Sorapis bien nos supo sorprender por el color azul turquesa de sus aguas.

El descenso por el costado oeste estuvo menos difícil de lo esperado, pero no menos hermoso que el ascenso. Terminando el camino por el bosque, cuando ya habíamos perdido más elevación que la que ganamos durante la mañana, nos costó bastante trabajo ascender los pocos más de 6 kilómetros por una carretera destapada que nos llevó de nuevo al parqueadero. Fue sin duda alguna un esfuerzo que bien valió la pena para las hermosa caminata que acabábamos de hacer.


Circuito del Lago di Sorapis

Esa misma tarde viajamos hacia nuestro segundo destino, Feldthurns, una pequeña población muy cerca de Castlle Rotto, lugar ideal para disfrutar de otra de las rutas recomendadas. Aquí pudimos sentir una Italia bastante diferente a la convencional. Las iglesias con sus altas y delgadas torres, el alemán usado en los carteles, la ausencia de italiano (menos del 1% de la población lo habla) y la salchicha con chucrut que comimos el día siguiente en la plaza de Castle Rotto, fueron una muestra perfecta del pasado austriaco de esta región cuando perteneció al imperio durante el siglo 18.

El circuito que hicimos en esta ocasión requirió que tomáramos un teleférico hasta el punto de inicio en la aldea de Compatsch. El camino no llevó por una carretera pavimentada por unos 5 kilómetros, hasta el punto de ascenso al refugio Sasso Piatto cuyo camino enfrentó la inmensa formación rocosa que hasta entonces teníamos de frente y nos condujo por todo su filo.

Durante el descenso, enfrentamos grandes pastizales hasta llegar a la población de Saltria y, de nuevo, perdimos más altura que la ganada durante la jornada de la mañana, teniendo que recuperar esta diferencia por un ascenso prolongado hasta el teleférico. El camino, que en su totalidad marcó un poco más de 22 kilómetros, nos pareció de una dificultad bastante moderada y plenamente disfrutable en un lapso de unas 5 horas con muchas paradas.


Circuito Orli di Fassa

Nuestro recorrido continuó hacia Bormio, una ciudad de la región de Lombardía bastante famosa por estar cerca del Paso del Stelvio, el puerto de montaña mas importante del Giro de Italia. Pues bien, tuve el placer de hacer el mítico ascenso en bicicleta desde Bormio al paso y por el que los más grandes ciclistas del mundo han dejado su mejor esfuerzo para culminar la etapa reina de la carrera. Por la “módica” suma de 35 euros renté una bicicleta de montaña marca Trek rin 29. Si bien, la mayor parte de los ciclistas hace el recorrido en bicicleta de ruta, mi inexperiencia en este tipo de bicicletas me hizo optar por la bien conocida bici de montaña.

El ascenso me tomó poco menos de 2 horas y media y puedo decir que hacerlo ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, no solo por sus encantadores paisajes y sus míticas 35 empinadas curvas en zig-zag atravesando la montaña, sino porque pude imaginarme a todos los grandes escaladores, colombianos y no colombianos, que literalmente revientan sus piernas en esta cuesta haciendo uno de los deportes más bellos, el ciclismo. En la parte más alta del paso, a tan solo unos cuanto kilómetros de Suiza y tras haber superado unos 1.500 metros de desnivel, me sentí inmensamente feliz por haber escogido, hace ya muchos años, el camino de deportista aficionado que literalmente ha marcado positivamente todos los aspectos de mi vida.


Ruta del Paso del Stelvio

El último día que pasamos en esta región bien lo supimos despedir con una corta caminata que iniciando a tan solo unos kilómetros de Bormio en carro, nos llevó por el cruce que recorre el Monte de la Scale.


Circuito Croce delle Scale

Aunque el camino no fue muy largo, este implicó un buen esfuerzo por sus 1.000 metros de desnivel que nos recompensaron como siempre con hermosas vistas. En la cima del paso, pudimos apreciar un gran fuerte que se construyó antes de la primera guerra mundial y que, pese a su posición estratégica, nunca fue usado como posición de defensa. En él pudimos inclusive apreciar algunas habitaciones como también una especie de comedor en el que bien se podrían albergar unos 20 o 30 soldados.

 

Ese mismo día abandonamos las montañas italianas. Nuestro destino, La Toscana, nos alejaría de estas tierras bastante solitarias, de aire fresco y paisajes encantadores, para mostrarnos una Italia más poblada y con un turismo más convencional que luego nos llevaría a importantes reflexiones.

El hermoso Lago di Sorapis
El hermoso Lago di Sorapis

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