Khiva, la famosa perla de Uzbekistán

Del 14 al 17 de octubre de 2023

Marcaban las 10:30 de la mañana cuando llegamos a Khiva en un tren desde Bukhara que tardó unos seis horas. El recorrido estuvo bastante tranquilo. Abordamos a las 4:30 a. m. en la estación de las afueras de Bukhara y dormimos una buena parte de camino hasta que las luces del alba y el ajetreo de los pasajeros que abrían y cerraban la puerta del baño cerca a nosotros, nos despertaron. Las dos camas que ocupamos en la parte inferior de nuestra cabina contaban con sábanas limpias y una pequeña mesita ya ocupada por los viajeros de la parte superior. Los alimentos iban y venían, tanto por vendedores que se subían en algunas estaciones como por matronas que abrían sus grandes talegos cargados de cualquier variedad de viandas. Un poco atónitos, Alex y yo mirábamos con atención tratando de averiguar el tipo de alimentos que se ingerían de forma constante.

Una vez en Khiva, nos dirigimos de inmediato al hotel que habíamos reservado, esta vez, en las afueras de la pequeña ciudad, pues la oferta del centro era muy poca y algo costosa para nuestros estándares. Khiva es uno de los destinos más tradicionales de las grandes empresas de turismo que viajan con sus hordas de viajeros en grandes buses por este territorio.

El hotel, QiBLA TOZABOG, extremadamente adornado, se percibía viejo, pero en general muy bien cuidado. Sus encargados, conscientes de las desventajas de estar alejados del centro, ponían una gran esmero en hacer pasar a los huéspedes una estadía memorable. Sí que lo fue para nosotros.

Aprovechando el transporte en taxi gratuito que ofrecía el hotel, nos dispusimos a comenzar nuestra visita, la cual en su mayor parte se concentraría en la ciudadela amurallada, llamada Ichon-Qala. Para ingresar a ella, se deben pagar unos 12 dólares aproximadamente y el boleto cubre dos días ilimitados de visita a cualquiera de los monumentos internos, salvo el ascenso a uno de los minaretes, que tiene un costo adicional.

La historia de la ciudad es tan interesante como sus monumentos actuales. Cuenta la leyenda que fue fundada por Sem, el hijo del profeta judío Noé, en el lugar donde descubrió un pozo. Su nombre significa “Fortaleza del Señor”. 

La ciudad vivió su apogeo en el siglo XIII cuando la famosa dinastía Korezm la hizo su capital bajo el reinado de Ala al-Din Muhammad II entre el 1200 y 1220. Durante su mandato, Khiva se expandió y se fortificó y fue bastante famosa no solo por ser un paso importante de la ruta de la seda, sino por ser un centro de conocimiento en donde la arquitectura, las artes y la ciencia florecían. Como la mayoría de las ciudades de Asia Central, la ciudad fue arrasada por los mongoles. Más tarde, pasó a ser un protectorado de los Timúridas y entre 1511 y 1920 fue independiente bajo el gobierno del Konato de Khiva que duró hasta ser anexado a la República Socialista Soviética de Uzbekistán durante el siglo XX.

Lo que se encuentra en la actualidad en la ciudadela de Ichon-Qala no solo son los monumentos, sino que dentro de muchas de las edificaciones se pueden apreciar diferentes museos todos en general bien cuidados y organizados. Fue así como recorrimos el Museo de Historia de Khiva, El Museo de Artes Aplicadas, El Museo de Naturaleza y Ecología, El Museo de Literatura, El Museo de Música, el de los Sabios, el de la Medicina, entre otros. En total hay 13 museos y vale bien la pena dedicarles entre 15 y 30 minutos que puede durar el recorrido de cada uno de ellos.

De toda las majestuosas edificaciones, es el Minarete de Kalta Minor el que resalta entre todas. La construcción de su torre comenzó en 1851 por Mohammed Amin Khan, quien de acuerdo con la leyenda, quería que fuese y tan alto que se pudiera ver hasta la ciudad de Bukhara. A su muerte en 1855, el proyecto fue abandonado sin terminar con una altura de 29 metros, muy lejos de los 70 u 80 metros que se habían planeado. A pesar de esto, su decoración con bellos mosaicos color turquesa y su aspecto abultado hace que sea una de los principales atractivos de Uzbekistán y protagonista en la mayoría de las fotografías que adornan las postales y guías de viaje. 

Otro lugar que nos impresionó bastante fue la mezquita Juma, con sus 212 columnas de madera tallada evocando las antiguas mezquitas árabes. Aunque el edificio actual data del siglo XVIII, aún existen 6 o 7 columnas de la construcción original del siglo X. 

También fue interesante visitar Kuhna Ark, el cual era la antigua residencia de diferentes gobernantes de la ciudad desde el siglo XII hasta el XVIII cuando el territorio cayó en las manos de los Zares Rusos como protectorado. En su interior se encuentran 150 habitaciones, algunas de las cuales contienen museos, como también mezquitas y madrazas con la fastuosa decoración característica de la época.

Por si fuera poco, la región de Korezm, donde se encuentra Khiva, clama ser el lugar donde se originó la antigua cultura y religión de los zoroastristas, la primera religión monoteísta fundada por Zoroastro entre el 1500 y 1000 a. e. c. En El Museo de la Avesta de la ciudad se puede aprender algo de la historia de esta religión, como apreciar algunas copias de los textos de la Avesta, que contienen las enseñanzas de Zoroastro y que se transmitieron de forma oral por cientos de años hasta que fueron escritos en Persia, hoy en día, Irán. Cuenta la historia que la mayoría de los textos originales fue destruida cuando Alejandro Magno invadió Persia en el siglo IV a. e. c., con la quema de la ciudad de Persépolis. Las copias que se encuentran en la actualidad por todo el mundo, son adaptaciones hechas por eruditos zoroastrianos entre los siglos X y XVIII a partir de una pequeña parte de la original, la cuarta parte, recuperada entre los siglos III y VII por los Sasánidas.

Otro suceso histórico importante de esta ciudad es que alrededor del año 780 e. c. nació Al-Juarismi, quien se considera el padre del álgebra y creador del término algoritmo. No obstante, en bien sabido dentro del mundo de los historiadores que el carismático matemático pasó la mayor parte de su vida en Bagdad, la capital persa, y que es quizás ese el lugar de su nacimiento. 

Pasear por las calles de Kihiva y su fortaleza Ichon-Qala fue para nosotros una experiencia transformadora. Su edificios de terracota y mosaicos turquesa, sus antiguas callecillas y su mercado de artesanías repleto de bellos tapetes, nos hicieron sentir como si estuviésemos recorriendo uno de los cuentos de las mil y una noches.

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