Expedition India – Una carrera para nunca olvidar

Entre los múltiples destinos para correr carreras de aventura, este año seleccionamos a India. La zona de la competencia, ubicada en la parte baja de los Himalayas en el norte de India, un costo de inscripción inferior al promedio de las mayoría de las carreras (USD 3,000) y el buen nombre de los organizadores (Kinectic Events, los mismos de Expedition Africa), nos parecieron condiciones ideales para hacer de esta experiencia algo memorable.


La carreras de aventura involucran varias disciplinas deportivas tales como hiking, bicicleta de montaña, rafting, kayaking, cuerdas y orientación, a lo largo de un tramo entre 350 – 600 kilómetros. Se hacen usualmente en una modalidad non-stop, lo que significa que no se tiene que parar, se corre en equipos mixtos de 4 personas y gana el equipo que complete el recorrido en el menor tiempo posible. Estas competencias, también llamadas Carreras de Expedición nacieron en los años 80 en Nueva Zelandia y se han expandido alrededor mundo de la mano del AR Word Series, organización que se encarga de promover diferentes competencias en todos los continentes. Expedition India, es una de ellas.

Desde hace varios años que corro este tipo de competencias, al inicio con el equipo Trochando y luego con el equipo Saferbo SETI con quienes vengo corriendo desde del 2006 y del que hacemos parte por lo menos unos 15 corredores. En mi caso, usualmente corro con las mismas personas: Yorch, Cloti y JuanDa, todos excelentes corredores y grandes amigos (ver aquí crónica corriendo por el Valle de Arán).

Debido a dificultades de agenda de JuanDa, para esta carrera hemos invitado a Baena, legendario deportista de las carreras de aventura en Colombia.

De izquierda a derecha: Baena, Yorch, Cloti y David

Llegamos a Delhi (ver aquí instrucciones para sacar la visa para India) un lunes 18 de marzo, apenas un par de días para conocer la ciudad antes de dirigirnos en un viaje por tierra de 16 horas a Manali, el principal centro turístico del estado Himachal Pradesh y punto de inicio de esta aventura.

Nuestro paso por Delhi coincidió con la celebración de Holi, el festival en el que se da la bienvenida a la primavera y se agradece por la cosecha. Los colores y las flores son protagonistas en esta celebración

Fue solo hasta 23 de marzo que, tras luego de muchos preparativos como el registro de los equipos, ceremonias de apertura y de briefing, revisión del equipo obligatorio y la entrega de mapas, que se dio inicio a la competencia cerca a Kothi, población situada al norte de Manali. La mañana estaba fría, caía un poco de nieve y el viento era intenso. Desde el inicio, supimos que esta carrera tendría que sacar lo mejor de nosotros para poder llevarla a feliz término.

El planeador de ruta: un resumen de cada tramo con su disciplina, distancia, tiempo estimado, desnivel, puntos de control y servicios que encontrarían los equipos en cada transición

Tramo 1: Bicicleta y Zipline, 61 Km y 1.964 m de desnivel positivo

Comenzamos descendiendo en medio del frenesí de la largada. Alrededor del kilómetro 40, luego de varios descensos, algunos single track bastante divertidos y un ascenso pronunciado, llegamos al Zip Line. Sólo dos corredores debíamos hacer la prueba y fuimos Yorch y yo los elegidos. El tramo de 700 metros y una altura de más 300 metros hubiera sido fácil si no hubiese sido por el ascenso casi en vertical necesario para alcanzar las bicicletas. Allí, antes de reiniciar el camino perdí mi guante izquierdo y tuvimos el primer y único pinchazo de la carrera.

Hora y media más tarde alcanzamos el T1 (zona de transición 1) en el Neerayala Resort.

Tramo 2: Rafting, 26 Km

Comimos bien y empacamos nuestros morrales en bolsas para hacer la prueba de Raft. Eran poco más de las 3 de la tarde cuando ingresamos a las heladas aguas del río Beas. Estábamos en las últimas posiciones, pero eso no nos preocupó en lo más mínimo. Un día antes habíamos acordado la estrategia de carrera la cual dictaba tiempos específicos por cada tramo y un mínimo de 3 horas de sueño por día. Sabíamos que ceñirnos al plan sería fundamental para terminarla.

El tramo de rafting, guiado por un Indio de Manali y de quien no recuerdo su nombre tomó más tiempo de lo normal. La inexperiencia del personaje lo hacía dudar en todos los rápidos, en muchas ocasiones tomando el camino equivocado o dirigiéndonos de forma incontrolada a grandes rocas que en un par de ocasiones estuvieron a punto de hacernos caer al agua.

En los tramos tranquilos nos incitaba a descansar y nos impedía pasar a un par de equipos que siempre tuvimos a la vista.

Durante los tramos más calmados, pudimos apreciar con bastante detalle los montones de basura acumulados a la orilla del río y, con gran tristeza, ver muchas personas incluyendo niños viviendo en medio de ella. De repente podían apreciarse bonitos parques mostrando los pálidos colores de una primavera que apenas comenzaba, contrastes habituales que poco a poco la India nos iría relevando.

Tramo 3: Trekking, 40 Km y 2.915 m de desnivel positivo

Tomamos una transición tranquila. Esta sería una etapa dura que a pesar de no tener un recorrido tan extenso, tenía un desnivel positivo de poco menos de 3.000 metros.

Daban las 7 de la noche cuando salimos de la zona de transición bastante animados mientras nuestros cuerpos se recuperaban del extremo frío producido por las sucias y heladas aguas del río Beas.

Según nuestro plan, deberíamos tomar unas 7 horas para llegar al lugar más alto de la etapa en el templo del lago Parashar donde dormiríamos por unas horas. En efecto, tras una asenso pronunciado y tras una que otra crisis de cansancio logramos llegar al lugar sin mayor novedad, salvo que, en medio de la oscuridad de la noche, decidimos tener muy cerca al equipo de montañistas de la zona quienes sin mapa navegaban el terreno como si fuese la palma de su mano.

El paso de montaña no nos tomó por sorpresa pese a la gran cantidad de nieve en su parte más alta. Los tenis impermeables y las polainas hasta la base de la rodilla nos permitieron tener a todos los pies bastante secos, algo fundamental si estas caminando a temperaturas por debajo de cero grados centígrados.

Una vez en El Templo, nos impresionó saber por boca de nuestros compañeros montañistas que la construcción contaba con más de mil años de antigüedad, haciéndolo unos de los más sagrados de la zona. Apenas pudimos imaginar los monjes y peregrinos que por décadas han recorrido el camino que nosotros, con gran dificultad acabábamos de realizar.

Sin dudarlo, y pese a que vimos otros equipos pasar de largo, buscamos un cuarto para dormir las 3 horas planeadas.

Tramo 3

El descenso del templo nos sorprendió no solo por el espectacular amanecer sino también por el camino que tomamos y que horas más tarde nos haría perder entre unas cuatro y cinco horas en la que nos desgastamos buscando la salida a la carretera en medio de empinados riscos y cruces de cañones eternos. Por si fuera poco al llegar a la zona de transición, cansados por el tramo de 5 kilómetros de pavimento que nos habíamos visto obligados a tomar, recibimos la noticia que el tramo 4 había sido cerrado debido a cuestiones de seguridad en la presa y que en vez de hacerlo por el río, tendríamos que hacerlo por la carretera pavimentada hasta alcanzar la T4 para tomar las bicicletas. Fueron 12 kilómetros extra por pavimento que bien pusieron a prueba nuestros pies tras un largo trek de montaña.

Tramo 5: Bicicleta, 120 Km y 7.854 m de desnivel positivo

Llegamos a la zona de transición alrededor de las 5 de la tarde en el Kuklah Guest House situado sobre una pequeña vertiente que desemboca al río Beas. Las pocas bicicletas que había en el lugar ciertamente reflejaban que ya muchos equipos iban adelante. Tras una pequeña discusión de si debíamos o no dormir un par de horas para enfrentar la noche, decidimos continuar lo antes posible para aprovechar las pocas hora de luz que nos quedaban.

La noche nos tomó en medio de un largo ascenso, que a paso lento pero constante supimos sortear mientras soportábamos una tímida lluvia que helaba nuestros cuerpos ante la más mínima pausa.

Cuando ya caía la media noche, las horas de sueño que no quisimos tomar en la transición comenzaron a pasarnos peaje. Con el frío que estaba haciendo sabíamos que nuestra única opción era encontrar un lugar que nos permitiera resguardarnos y así maximizar las horas de descanso. No pasó mucho hasta que cruzamos, ya en la cima de este primer ascenso, por un pequeño poblado donde vimos a un joven que nos ayudó a encontrar posada en una hostería justo a lado de la carretera.

El dueño del lugar tardó unos minutos para acomodarnos en dos cuartos: uno entero para Baena, siempre solitario por sus ronquidos, y otro donde nos acomodamos Yorch, Cloti y yo.

Las tres horas de sueño de rigor fueron suficientes para retornar nuestro camino a lo largo de un descenso que bien supo enfriar todos nuestros huesos justo con la llegada de las primeras luces del día.

De nuevo el camino comenzó a ascender, esta vez para encontrar un atajo que nos llevaría a cruzar hacia el filo de la montaña. Al inicio, arrastramos las bicis por un camino empedrado que, de cuando en cuando, cruzaba algunos hilos de agua. Las posibilidades de pedaliar eran bastante limitadas mientras el ascenso se hacía cada vez más empinado. Una hora más tarde estábamos enfrentando el último tramo con nieve hasta las rodillas y bicicletas en la espalda. El paisaje, un bosque cubierto por un manto blanco de nieve, alegraba cada paso que dábamos al mismo tiempo que luchábamos con la pesada carga.

Una vez superado este tramo y gracias a la pericia de Yorch con su navegación, solo nos quedaba un largo descenso hasta el río Sutlej, donde haríamos la siguiente prueba de rafting.

Tramo 6: Rafting, 44 Km

Solo hasta el medio día alcanzamos la zona de transición. La mayor cantidad de equipos habían salido ya hace unas horas. Teníamos que apurarnos para poder hacer todo el tramo de día ya que no era permitido por la organización estar en el río en la noche.

El hermoso cañón del tramo 6

Esta vez tuvimos suerte al contar un guía mucho más experto. Era de nacionalidad nepalesa y su expertise en el río Seti de su país, le permitía navegar los rápidos con facilidad. Sabía dirigirse a las grandes lenguas de agua con bastante destreza yendo siempre adelante sin la menor duda. En esta ocasión, el río, bastante alejado de cualquier población lucía espléndido, libre de basura y lleno de varias especies de pájaros.

La parte dura de este tramo fue sin duda alguna el frío. La pálida lluvia que había adornado al amanecer ya era un aguacero constante que, sumado a los grandes chubascos que llegaban del río, supieron dejarnos completamente empapados.

Con las últimas luces del día llegamos a la zona de transición casi en estado de hipotermia. Craig, el oficial del punto de control supo leer nuestras mentes para, sin preguntarnos, dirigirnos de forma inmediata a las aguas termales de lugar. Nos percatamos que habíamos llegado a un gran hotel, el Tattapani Hotel Hot Spring, que contaba con todo tipo de facilidades y donde pudimos comer una deliciosa cena, bañarnos y dormir, esta vez no tres horas sino cuatro gracias a que no escuché el despertador.

Tras casi siete horas en la zona de transición, logramos salir totalmente repuestos y animados para enfrentar las últimas dos etapas de la carrera.

Tramo 7: Trekking, 58 Km y 5.019 m de desnivel positivo

Serían un poco más de las 3 de la mañana cuando dejamos Tattapani para enfrentarnos la que sería quizás la etapa más dura de la carrera. Caminamos unas dos horas y media por el oscuro valle surcando pastizales y algunas carreteras. El clima era fresco y lo suficientemente húmedo para hacernos recordar el frío de la jornada anterior.

Fácilmente Yorch encontró el camino que nos llevaría por uno de los ascensos más bonitos y largos que he enfrentado. Comenzando por un largo tramo bordeando el río, el camino se perdía en una montaña que parecía no tener fin y que nos obligaba a cruzar el río constantemente. Pasamos más de tres horas entre cultivos, pastores y grandes piedras sobre el río hasta que llegamos a un poblado donde ya, separados del cauce, deberíamos comenzar el ascenso al templo. Subimos por muchas horas, con paso lento, pero constante y sin contratiempo alguno más que un dolor en mi espalda que tras el trajín de los días anteriores ya comenzaba a acentuarse.

Darían las 4 de la tarde cuando llegamos al Templo Maa Shali y punto más alto de la carrera. Pese a que los bloques de hielo de la noche anterior se resistían a morir, la tarde era cálida y pudimos con bastante tranquilidad observar la gran cordillera del Himalaya.

Lo que nos quedaba ahora era un largo descenso hasta la transición 7 en el Matiyana Guest House que no fue menor, pues nos tomó el resto de la tarde, y toda la noche, incluyendo la dormida de rigor de tres horas en un hermoso templo a tan solo unos kilómetros del final.

Tramo 8: Bicicleta, 85 Km y 5.550 m de desnivel positivo

Luego de un delicioso desayuno, alcanzamos la última transición alrededor de las 6 de la mañana. A pesar de que Cloti tenía su rodilla izquierda bastante adolorida, quizás debido a un mal paso en el río y al pronunciado descenso, estábamos ya decididos a terminar. Ya quedaba poco y una etapa que por lo menos en el mapa parecía fácil.

En efecto así lo fue. Todo el trayecto transcurrió entre largos descensos y ascensos pero siempre pedaliables y por carreteras mayormente destapadas.

Llegamos a la meta, ubicada en el Koti Resort Hotel, cerca a la localidad de Shimla, el miércoles 27 de marzo a las 4 de la tarde luego de 102 horas de carrera y ocupando del décimo puesto en la competencia. Al parecer algunos equipos retirados y otros resagados, nos habían permitido subir algunos escaños en el ranking.

Muchas abrazos, agradecimientos y felicitaciones cerraron este gran capítulo que bien supo sacar lo mejor de nosotros para darnos esas eternas memorias que dejan las carreras de aventura. Desde ya, esperamos la próxima competencia, esta vez será la PC12 Adventure Race que se dará en el mes de septiembre en Magdalena Medio Colombiano.

Solo queda dar gracias a mis compañeros: Yorch, con sus excelentes capacidades de orientación; Baena, por la buena onda y disposición a ayudar y Cloti por siempre cuidarnos a todos. También, gracias a Alex por siempre estar ahí, en cada punto de control, en cada transición, en cada aventura por más de de 17 años.

  1. Responder

    Gana Dinero Con Melius

    Sin Duda es un contenido super genial y me aporto mucho gracias por este sitio web hermano se agradece el aporte

Déjanos un comentario