Mulanje. La montaña, como la vida

Mulanje, 13 al 16 de agosto de 2017

Caminar en la montaña es como caminar en la vida. A veces la ruta es fácil y podemos ir sin prestar mucha atención pensando en otras cosas. A veces es difícil y todos nuestros sentidos tienen que dedicarse a sondear el entorno y decidir rápidamente que hacer en cada segundo. En la montaña hay atajos, y como en la vida, a veces nos llevan a donde queremos rápidamente, otras veces nos equivocamos y decidimos regresar a tiempo al camino y algunas más terminamos metidos en un apuro peor que el inicial y esforzándonos el doble por salir de ahí. En la montaña es indispensable tener claro para donde vamos, ideal planear la ruta y siempre estar dispuestos a improvisar en el camino según lo que encontremos. Cada paso es importante aunque no seamos conscientes de todos ellos. Cada vez que bajamos volvemos a subir, a veces a lugares por encima de donde ya habíamos estado. En ocasiones estamos acompañados de otros que recorren el mismo sendero pero la mayoría del tiempo solo nos acompañan nuestros pensamientos, sentimientos, decisiones y actos. En la montaña, como en la vida, hay que saber cuando detenerse, cuando tomar aliento, cuando incrementar el ritmo e inclusive, cuando darse por vencido sabiendo que habrá otra oportunidad, o tal vez no, pero realmente no importa.

Caminar en la montaña es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida. Es una oportunidad de ser salvaje como pocas. Mientras camino soy consciente de los cuatro elementos. Del fuego del sol sobre mi cabeza. Del viento mientras me roza la cara. Del agua en el ambiente humedecido, la lluvia, los lagos, los ríos o la nieve. De la tierra sobre la que voy caminando, con determinación, con dudas, con zozobra. Me conecto con la naturaleza que me rodea. Me muero de miedo ante los peligros que voy inventando. ¿Y si resbalo mientras subo por esa pared de rocas? ¿Y si me caigo en el precipicio? ¿Y si las piedras del río no son tan estables como parecen? ¿Y si este no es el camino? ¿Y si llega la noche? ¿Y si algún animal salvaje nos ataca? (y en la categoría de “animal salvaje” a veces incluyo las vacas que están pastoreando o los perros de los campesinos). Miedos que a veces me paralizan, me hacen hiperventilar, maldecir estar ahí y querer llorar. Miedos que a veces me trago mientras pienso “confío en mí, todo va a estar bien, inhalo, exhalo” y empiezo a tararear alguna canción (para decepción de algunos, debo decir que el reggaetón es perfecto para sacarme del trance).

La montaña es como la vida.

En Malaui hay diferentes lugares para hacer caminatas de montaña, nuestra elección fue Mulanje, una meseta con varios picos y diferentes rutas, donde es posible hacer recorridos de algunas horas o inclusive de varios días. Elegimos la ruta “Pico Sapitwa desde Likhubula” que dura 3 días, la cual concertamos a través de un guía contactado por nuestros compañeros de camino Israelitas, seríamos 4 caminantes con 2 guías, sin porteadores ni cocineros cada pareja se encargaría de llevar sus propios implementos y de preparar los alimentos.

El primer día cambiamos 13 km en 4:00 horas (netas), paramos en una cascada y piscina natural para darnos un baño y en otra piscina para almorzar. Esa noche dormimos en el refugio Chisepo.

El segundo día comenzó con el ascenso al pico Sapitwa, la montaña más alta de la meseta (y del país), yo no quise subir, el camino me pareció difícil y tenía miedo de no poder hacerlo, así es que después de 1 hora me regresé al refugio con Elaton. El resto del grupo regresó antes del medio día y una vez tomamos el almuerzo emprendimos el camino hacia France’s Cottage. Ese día caminamos 7.1 km en 2:50 horas (netas).

El tercer día consistió en el descenso hacia nuestro punto de partida, felices de haber recorrido estas hermosas montañas que, como la vida, con sus subidas y bajadas, nos recompensaron con experiencias maravillosas.

 

Datos prácticos sobre la ruta

  • Se puede iniciar desde diferentes lugares, nuestra elección fue el pueblo Mulanje donde nos quedamos en el “Motel Mulanje” y desde allí coordinamos todo con los guías.
  • La tarifa de los guías es de aproximadamente US$25 diarios, en nuestro caso nos cobraron US$75 por los 3 días incluyendo los traslados Mulanje – Likhubula – Mulanje y las entradas al parque.
  • Los huts son básicos, sin embargo cuentan con lo necesario: colchones, fogón de leña, baños. Se acostumbra dejar una propina al cuidador.
  • Como en toda caminata de montaña, es indispensable estar bien preparados en términos físicos, de ropa y de equipo. En la noche los huts son bastante fríos.
  • El documento “Hiking guide to Mount Mulanje” de Drew Corbyn es una excelente fuente para informarse sobre las rutas.
  • Nuestro guía Elaton me pidió que lo recomiende ya que depende de este trabajo para pagar sus estudios y sostener a 3 hermanos y su abuela. Datos de contacto: elatonmtunduwatha@yahoo.com +265 882474283. Es un guía muy responsable y su nivel de inglés es apropiado para el trabajo.

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