Descubriendo Andorra

Andorra, 19 al 23 de junio de 2017

Fue gracias a Alex que visitamos este país. Aunque no estaba en nuestro itinerario inicial, ella vio la oportunidad de conocerlo antes de nuestro paso por Bilbao. Su principal atractivo en el verano son las caminatas, precisamente lo que estábamos buscando.

Desde Madrid tomamos un bus nocturno que nos dejó en Barcelona y de allí otro más que en tan solo 3 horas y media nos llevó a través de los Pirineos a Andorra La Vieja, capital del país. Nos hospedamos en el hotel San Jordi, en el que solo estaríamos una noche ya que pensábamos pasar el resto de los días en las montañas.

Luego de estudiar la decenas de opciones de caminatas que van desde tan solo unas horas hasta más de 10 días de duración, habíamos tomado la decisión de hacer una ruta de tres noches y cuatro días que, partiendo desde la misma capital, nos llevaría por partes de las rutas GR7 y GRP. La red de caminos del país está bien organizada, con buenas marcaciones y un poco más de 30 refugios de montaña, la mayor parte de ellos gratuitos y a los que se pueda acceder sin necesidad de reserva. Cada ruta es denominada con las letras GR y un número que la identifica y, las más extensa de todas, que es la que le da la vuelta completa al país, está denotada con las siglas GRP que significan Gran Ruta País. Adicionalmente, dado que la región de los Pirineos está también compartida con Francia y España, muchos de los caminos conducen a dichos países, con lo cual si se tiene el tiempo y las energías bien se podría hacer una ruta que comience en España, pase por Andorra y termine en Francia. Desde el mismo momento en que llegamos, supimos que los escasos 5 días que estaríamos en Andorra no iban a ser suficientes.

Andorra, este pequeño país de menos de 80 mil habitantes y que es co-gobernado por el Príncipe de Andorra, El Obispo de la Diócesis de Urgel (que comprende Lérida, Gerona, Cataluña, España y  Andorra) y el Presidente de Francia, hoy en día goza de una poderosa industria turística principalmente por sus espectaculares pistas de sky y comercio libre de impuestos. El país recibe más de 8 millones de turistas que le dejan un ingreso superior al 80% del PIB y que lo han convertido en un lugar próspero que dista mucho del país pobre y aislado en épocas de la Segunda Guerra Mundial.

Así pues que, luego de comprar provisiones para 4 días de camino, a eso del medio día del 20 de junio de 2017 comenzó lo que para nosotros sería una de las caminatas más espectaculares que hemos hecho.

Día 1: De Andorra La Vieja al Refugio del Río del Orris (Cabana del Riu dels Orris):

Desde el centro de Andorra La Vieja, a tan solo un par de kilómetros por la via principal, tomamos el camino de ascenso hacia el refugio. Un día gris y ventoso nos daba desde ese momento algunas señas de posibles fuertes lluvias. Sin prisa, pero sin descanso, seguimos el camino de ascenso hacia el primer refugio, Fontverd, que nos indicaría que íbamos por el camino correcto. A nuestro paso, con El Río Madriu a la derecha, solo podíamos ver la gigantesca montaña que estábamos subiendo y la gran tormenta que algunos cientos de metros más arriba se estaba desatando.

El inicio del camino
El inicio del camino

No pasó mucho tiempo para que el camino estuviera cubierto por el granizo que recién acababa de caer sobre la montaña, pero del cual, para nuestra fortuna, habíamos escapado. Mientras el recorrido serpenteaba a lo largo del río, reflexionábamos no solo acerca de su belleza sino también de su soledad. Sólo algunos caminantes, principalmente Andorranos cruzaron nuestro camino, gran diferencia con respecto a otras grandes caminatas que hemos realizado, en donde la afluencia de turistas de todas partes del mundo es mucho mayor.

Daban las 4 de la tarde cuando avistamos el Refugio de la Farga, donde un par de personas se encontraban finalizando su jornada de trabajo haciendo arreglos en las instalaciones. Una corta conversación nos hizo saber que todavía teníamos unas tres horas más de camino.

Seguimos sorteando la ruta sin ningún inconveniente que, principalmente en ascenso, nos recompensó con un mejor clima y unas vistas del increíbles del valle. No eran más de las 7 de la noche cuando arribamos al Refugio del Río del Orris, lugar donde pasaríamos la noche. Un par de excursionistas de Argentina que ya habían estado viviendo en Andorra por 5 meses, serían nuestros acompañantes. La caminata de 5 horas en ascenso y casi 1.200 metros de desnivel se encargaría de darnos una noche absolutamente tranquila.


  Video en el refugio del Orris

Día 2: Del Refugio del Río del Orris al Refugio de las Piedras (Pla de les Pedres):

No eran aún las 9 de la mañana cuando ya habíamos salido del refugio. Nos esperaba un largo día con un paso de montaña a 2.800 metros sobre el nivel del mar y un clima con pronóstico de lluvia.

Iniciando el día 3
Iniciando el día 3

De nuevo, el camino continuó en ascenso prácticamente sin ningún descanso. A nuestro paso pudimos apreciar el gran refugio de L’Illa que tan solo a unas dos horas de camino del Refugio del Orris, se presentaba como una moderna instalación dotada de habitaciones, baños y servicio de restaurante. Aún en construcción, su inauguración estaba planeada para finales del mes, coincidiendo con un gran festival de carreras de montaña por toda la región.

El camino nos llevó por varias lagunas y un ascenso rocoso hasta el punto más alto del recorrido, situado a unos 2.800 metros sobre el nivel el mar, donde fuimos agradablemente recompensados por hermosas vistas del valle Madriu-Perafita-Claror (Patrimonio de la Unesco) y sus espectaculares cadenas montañosas.

Aún era el medio día cuando comenzamos el pronunciado y largo descenso. Los espectaculares paisajes anteriores comenzaron a opacarse por un escenario más desarrollado en donde las grandes pistas de esquí eran protagonistas.  Luego nos dimos cuenta que esta zona se encontraba entre los límites de dos parques naturales, con lo cual era natural ver zonas más pobladas y desarrolladas.

La llegada al Refugio de las Piedras implicó que por error nos desviáramos hacia la dura cuesta de una las pistas de esquí, para luego descender por el camino que conduce al refugio, pudiendo no obstante haberlo realizado por la zona inferior. La verdad, no vimos las marcas y, la afluencia de caminos en esta zona nos hizo escoger la ruta más directa, más no la más cómoda.

Podemos decir que este Refugio lucía un poco más añejo que el anterior y, al estar en medio de una zona más poblada desde donde inclusive podíamos ver una pequeña aldea algunos cientos de metros más abajo, era mucho menos especial. La leña mojada impidió que pudiéramos prender la chimenea y, siendo los únicos en este pequeño y básico refugio de tan solo 4 camas, apreciamos el gusto que podemos sentir por la simple vida de las montañas.

Día 3: Del Refugio de las Piedras al Refugio Coms de Jan:

Más de 20 kilómetros de recorrido y tres grandes pasos de montaña harían de este día una jornada inolvidable. Comenzamos a descender hacia la población de Les Bordes d’Envalira donde retomaríamos el camino del La Gran Ruta País (GRP) y aprovecharíamos para comprar agua. Si bien los ríos son puros en toda la region, la gran cantidad de vacas que nos acompañaron en el refugio nos hicieron dudar de la calidad del agua del pequeño arroyo aledaño a la cabaña. Hervir el agua siempre es una opción, pero en esta ocasión quisimos ahorrar la mayor cantidad de gas posible para poder contar con él durante todo el recorrido.

Una vez en el pueblo, tuvimos dudas acerca del camino a tomar. Estas poblaciones no son como las de Colombia que tienen gente por doquier a cualquier hora del día. Eran las 9 de la mañana y literalmente no veíamos a nadie ni tampoco ningún establecimiento abierto. Esta vez fue la aplicación de maps.me la que nos ayudó a corregir la ruta que equivocadamente habíamos tomado haciendo un zig zag por la montaña en vez de un acercamiento directo.

De nuevo entonces nos encontramos en un largo y pronunciado ascenso que por más de tres horas ocupó toda nuestra atención. Un buen pronóstico de clima sin lluvia, daba cabida a un sol arrollador que bien supo mermar nuestras fuerzas. Al llegar al paso de montaña, una pequeña meseta, quizás la única parte plana del recorrido, nos hizo dudar de la dirección que debíamos tomar. Las marcas y los colores eran confusos y, si tomábamos el camino equivocado, correríamos el riesgo de llegar a Francia, así que fue necesario prestar especial atención y usar tanto el mapa que habíamos comprado como la brújula con la que contábamos para tomar la ruta correcta.

Un largo descenso nos condujo hacia el valle donde se ubica el Refugio de Siscaró, justo ad portas del segundo paso de montaña. El lugar estaba inundado de flores color morado, pero la montaña que teníamos en frente nos recordó que debíamos continuar nuestro camino. Ya era más del medio día y aún teníamos un largo camino por recorrer.

El siguiente tramo se destacó por su dificultad técnica. Siembre en ascenso hacia el gran Refugio de Juclar, la ruta nos condujo por un terreno rocoso justo al borde la montaña hasta que se unió con el camino principal que conecta con Soldeu, la población más cercana. A partir de allí, tuvimos que ascender otros 200 metros en vertical para llegar a una espectacular meseta donde tomamos nuestro almuerzo.

Desde este punto, debíamos descender otros 300 metros en vertical para cruzar el río justo en el Refugio de Cabana Sorda con el fin de emprender el último y más pronunciado ascenso del día, situado unos 700 metros más arriba el cual nos tomó con 7 horas de camino a cuestas, piernas cansadas y bastante peso en la espalda. Y era lo último que nos quedaba, así que no vimos problema en agotar todas nuestras energías. La ruta del día culminó con el gran descenso hacia el Refugio de Coms de Jan en donde pasaríamos la noche, esta vez en compañía de Lian, de Andorra, su perra Enia y una caminante francesa.

Día 4: Del Refugio de Coms de Jan a salida:

Para el cuarto y último día de camino, nuestra única alternativa para llegar a Andorra La Vieja y tomar el bus de regreso a Barcelona, era salir de la montaña lo más rápido posible y tomar el primer bus que viésemos o hacer auto-stop. Sin embargo, Lian, con quien tuvimos una agradable conversación la noche anterior en el refugio, se ofreció a llevarnos en su auto hasta la capital, permitiéndonos tener así un día mucho más tranquilo.

Apenas abordábamos el bus hacia Barcelona cuando ya nos estábamos haciendo la promesa de regresar a este país. Los 4 días que estuvimos fueron en definitiva un tiempo insuficiente para poder disfrutar de sus maravillosas caminatas. Son pocos los lugares del mundo donde se puede caminar con total seguridad, pasando por pasajes increíbles y con una infraestructura de campamentos de montaña tan robusta. Además ambos sabíamos que ese día, en el que fuimos del refugio las Piedras al de Coms de Jan y pasamos por tres pasos de montaña y 10 horas de camino, sería recordado como una de las mejores caminatas de nuestras vidas.

 

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