Crucero por el Río Nilo en Egipto

Egipto, 25 al 29 de septiembre de 2017

Para este recorrido contratamos a la compañía Amazing Global Travel quienes por un buen precio nos ofrecieron un itinerario completo de 5 días, 4 noches en un crucero por el río Nilo desde Luxor hasta Asuán.

Viaje de El Cairo a Luxor

Este tramo lo hicimos en tren, cuyo boleto ya se encontraba incluido dentro del paquete ofrecido por Amazing Global Travel. Por lo que pudimos ver, existen dos tipos de trenes para viajar a Luxor, uno cuyo sillas se convertían en cama y otro con sillas reclinables. Por cuestiones de precio, este último fue la opción que tomamos.

La estación de tren es todo un caos: mucha gente apretujándose entre si, todo el mundo hablando a un alto volumen, no hay sillas pare sentarse, es sucia y el único café para tomar algo tiene precios exhorbitantes. Sin embargo, y a pesar de que e tren luce muy viejo y sucio por fuera, en el interior es bastante limpio y organizado. Salió a la hora indicada y llegó a Luxor 9 horas después también cumpliendo con el itinerario.

 

Día 1: Templos de Luxor

Al desembarco del tren, nos recibió de nuevo alguien de Amazing Global Travel para llevarnos a registrarnos en el barco. Aunque sabíamos que habíamos pagado un precio alto por este paquete, nos sorprendió el lujo del barco tanto de las zonas comunes como de sus habitaciones. Nuestro barco tenía el nombre de Princess Sarah y pertenecía a unas de las cadenas de cruceros más importantes de la zona, contando con otros dos ejemplares similares. Luego aprendimos que, en tiempos de alto turismo, antes de las revoluciones del 2011 y 2013, podrían haber más de 300 barcos operando en el río. Hoy, solo acaso la quinta parte de ellos sobrevive.

Templos de Karnak y Luxor

Ese mismo día, nuestro guía Ahmed, un especialista en egiptología y que nos acompañaría durante los 5 días de recorrido, nos dio un espectacular tour por los templos de Karnak y Luxor. La verdad es que, al igual que sucedió con las pirámides, recorrer los templos de la mano de un guía experto es una experiencia invaluable por toda la información que puede entregar, ya que salvo en contadas excepciones, en ningún templo de Egipto existen audioguías o carteles que provean información de lo que se está observando. Así pues que nos deleitamos haciendo decenas de preguntas a Ahmed quien, con lujo de detalles y una pasión increíble atendió todas nuestras dudas.

Templo de Karnak

Templo de Luxor

Día 2: Viaje en Globo, Valle de los Reyes, Templo de Hatseput y Villa de los Obreros

Este día comenzó con un paseo en Globo por el Valle. Vale la pena aclarar que este plan no estaba incluido en el paquete inicial, pero vale mucho la pena. El inicio es con un duro despertar a las 4:00 de la mañana para poder tomar el globo en las afueras de Luxor, justo al frente del Río antes de que el sol despunte.

Pues bien, la experiencia es increíblemente hermosa no solo por los colores del desierto con la luz del alba y los contrastes entre marrón y verde producidos por el río, sino por el espectáculo del los globos en si. Verlos por  decenas volando alrededor el valle es algo bastante pintoresco.

Finalizando el paseo globo que dura más menos una hora, Ahmed ya nos esperaba para comenzar desde muy temprano el recorrido del día. Lo primero que vimos fue a los Colosos de Memnón, la cuales son dos gigantescas estatuas de piedra que representan al faraón Amenhotep III.

Luego de las extensas y amenas explicaciones de Ahmed, nos dirigimos al impresionante Templo de Hatseput el cual fue construido en honor a Amon-Ra, el dios del Sol, donde por primera vez pudimos apreciar algunos jeroglíficos aún luciendo su pintura original.

Hacia el medio día y luego de la obligada vista a los talleres de artesanías de Basalto, muy populares en la región, nos dirigimos al afamado Valle de los Reyes que es donde se encuentran la mayoría de las tumbas de los faraones y familias del Nuevo Imperio, incluyendo la del popular Tutankamón. Aunque la mayoría de ellas fueron saqueadas en la antigüedad, apreciar el detalle de los jeroglíficos aún con su pintura original fue algo revelador. Conociendo las riquezas que fueron encontradas en la pequeñísima y menos importante tumba de Tutankamón, apenas podíamos dimensionar los tesoros perdidos de los máximos faraones como Sethy I, Ramses II y sus descendientes. Para nuestro pesar, tomar fotos no sólo dentro de las tumbas sino alrededor del complejo, está prohibido. Sin embargo, nunca olvidaremos nuestra admiración por la talla y colores de la tumba de Ramsés IV, nuestra preferida de todas (haz clic aquí para ver cómo luce por dentro).

La parada final del día fue en las tumbas de los obreros, las cuales, aunque lucen mucho más modestas, aún cuentan con sus tallas bastante bien conservadas (tampoco es posible tomar fotografías). Para nuestra sorpresa, aprendimos que, según los egipcios, para los obreros era un honor trabajar en las tumbas de los reyes y familias reales, con lo cual la imagen que teníamos en nuestras mentes de unos faraones despiadados esclavizando a un empobrecido pueblo hebreo, fueron totalmente desvirtuadas.

Ciudadela de los obreros
Ciudadela de los obreros

Día 3: Templos Edfu y Komombo

Luego de navegar plácidamente durante varias horas de la noche hacia la ciudad de Asuán y divertirnos con los vendedores que justo al lado del gran barco amarran sus pequeñas embarcaciones para ofrecer principalmente túnicas egipcias, llegamos al templo Edfu, el cual se caracteriza por ser uno los mejores conservados en todo Egipto en donde resaltan las inscripciones en relieve, muy diferentes a las de los otros templos, y en especial la talla del bote sagrado con un Ramses II representado en forma monumental.

Algunas horas más navegando en el crucero, llegamos a Komombo, el cual es un templo que está justo en la orillas del río y en donde, entre muchas inscripciones y tallas como las de los otros tantos templos, se pueden observar muy claramente los Nilómetros, una especie de pozos usados para medir el nivel del las aguas del río durante la época fértil del año y en base a ello establecer los impuestos para los súbditos del reino.

Día 4: Llegada a Asuán

Desde la noche anterior se llega a Asúan, la cual es la ciudad más meridional de Egipto y famosa por su cercanía a Abu Simbel, uno de los principales monumentos de la dinastía de Ramsés II.

Este día lo dedicamos a visitar la represa de Asuán, causante como la mayoría de las represas de un gran desastare natural y al mismo tiempo de un gran desarrollo económico; el templo Philae, dedicado a la diosa Isis y hoy en día ubicado en lugar diferente al original debido al traslado necesario para la presa; y el obelisco no terminado o “unfinished obelisk”, curioso porque tras ser ordenado por Hatshepsut  para ser el más grande de todos, fue abandonado debido a una gran grieta que surgió durante su extracción.

Al final de la tarde visitamos la isla El Nabatat o de Kitchener donde queda el Jardín Botánico. Para llegar allí hicimos un paseo en Feluca, embarcaciones a viento tradicionales en el río Nilo.

Día 5: Abu Simbel

De nuevo el día comenzó muy temprano. A las 4 de la mañana y luego de hacer el registro de salida del crucero, nos dirigimos hacia los templos de Abu Simbel, situados a unas 3 horas de recorrido en auto desde Asúan. El objetivo de hacer esto a una hora tan temprana es llegar al lugar los más temprano posible para disfrutarlo sin el abrumador calor del medio día.

El complejo, que también fue trasladado unos 500 metros debido a la presa y en el que se invirtieron por parte de la UNESCO cerca de unos 40 millones de dólares, es impresionante. Consta de dos grandes templos, El Mayor, dedicado a los dioses Amón, Ra-Horajti y Ptah y El Menor, dedicado a Nefertari, la esposa preferida de Ramsés II. En ambos resalta siempre la figura del gran faraón del cual dicen que quizo construirlos en esta remota región, apenas a unos 40 Km de lo que hoy se conoce como Sudán, para intimidar los Nubios, grandes rivales de los egipcios de la época. Ambos templos en su interior poseen monumentales tallas con algunos colores aún bastantes conservados pero, hay que decirlo, en un estado bastante inferior a aquella gran tumba de Ramsés IV del Valle de los Reyes. Quien vaya allí, no se la puede perder.

Ya de regreso al hotel en Asuán, podía recordar nuestras tertulias de los martes que con algunos amigos implementamos para hablar del antiguo Egipto. Por años, conocer esta región fue mi mayor obsesión y hoy, luego de haber recorrido algunos de los templos que ampliamente imaginé de la mano de los textos, podía sentir una inmensa satisfacción por haber plasmado un sueño en la realidad. Luego entenderíamos que Egipto es mucho más que sus templos y su pasado ancestral y dejaríamos este país con muchos más recuerdos memorables de los que hubiésemos podido esperar.

 

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